Vinos de parcela
Cada uno de estos vinos procede de una única parcela de excepcional calidad. Su elaboración busca preservar sin filtros la identidad del lugar: sus silencios, su relieve, su ritmo climático y su memoria agrícola.
El relato comienza en una finca de fábula, donde las viñas viejas dan vida a un vino nuevo. La parcela, situada en una suave ladera orientada al mediodía y asentada sobre suelos arcilloso-calcáreos, reúne las condiciones ideales para un vino de precisión y profundidad. Musco representa la máxima expresión de la Rioja Alavesa más auténtica: un vino con carácter, distinción y memoria, concebido para celebrar la excepcionalidad de un ensamblaje irrepetible.
Procedente de la parcela Valderil, a los pies de la loma donde se asienta la bodega de Roa, Cueva del Raposo es una saga ribereña reescrita cada año. Su relato varía con cada vendimia, pero mantiene constantes: la frescura, la delicadeza y la fidelidad a la añada. Es un vino que aúna la madurez del viñedo con la elegancia que exige el paladar contemporáneo.
Vinos de paraje
Elaborados a partir de uvas seleccionadas dentro de enclaves de alto valor vitícola y paisajístico, estos vinos representan con fidelidad la identidad colectiva de un paraje y su armonía natural.
Desde el paraje de Rioseco, entre Elvillar y Laguardia, Valcavada encarna el relato de la Sonsierra Alavesa: una lectura fiel de su geografía, su tradición y su carácter. La tanicidad elegante de sus suelos calcáreos se conjuga con la serenidad del paisaje, dando lugar a un clásico contemporáneo de gran profundidad y constancia.
En el corazón del Paraje del Durón, las vides hunden sus raíces en una historia milenaria. Óptimo de Durón es el relato líquido de la historia y el paisaje de Roa de Duero: un vino fino, expresivo y con carácter, que condensa en su complejidad la esencia viva de la Ribera burgalesa más auténtica.